Cuando el valle baja el ritmo y el aire se vuelve más nítido, nuestro vivero entra en una estación diferente. No es un tiempo de silencio. Es un tiempo de susurros. La naturaleza habla más bajito, pero sigue trabajando con la paciencia de quien sabe que todo tiene su momento. El invierno no es escasez. Es delicadeza.Y nuestras verduras de invierno son la mejor prueba. En los bancales, los verdes se vuelven más profundos. Las coles rizadas parecen pequeñas esculturas creadas p