Granada tiene un modo muy suyo de sorprender incluso a quienes la conocen de toda la vida. Basta mirar al cielo en los días de viento limpio para descubrir esas nubes extrañas que parecen no pertenecen a este mundo. Las nubes lenticulares. Sus formas perfectas y afiladas se recortan sobre Sierra Nevada como si fueran naves espaciales detenidas en mitad del aire. Silencio absoluto. Inmóviles. Misteriosas. Su origen es tan real como mágico. El aire asciende al chocar con la mon